Hoy en día es muy típico y muy natural por parte del mundo de occidente adoptar costumbres orientales, unas costumbres que siempre van enfocadas a cumplir una función espiritual y que son mucho más ricas en este sentido que las costumbres europeas, mucho más destinadas completar la unión de la mente con el cuerpo y liberar los sentidos.

Estas costumbres, por supuesto, también se trasladan al plano sexual, porque, por supuesto, toda cultura, y la oriental no es ninguna excepción, considera que el aspecto sexual de la vida es una parte fundamental para el ser humano.

Sin más preámbulos os presentamos una práctica venida de lejos pero que se está poniendo muy de moda: el masaje tántrico. Una mánera diferente y sensual hasta límites insospechados que hará las delicias de los más exigentes.

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Una práctica milenaria

El masaje tántrico es una práctica que proviene de la India, donde surge la creencia que la felicidad y la satisfacción sexual son una puerta hacia la felicidad en el resto de aspectos de la vida, creencia que por supuesto te confirmamos ahora mismo sin ningún reparo.

Se trata este de una práctica que no requiere de la penetración en sí misma, pero sí la estimulación de nuestros órganos sexuales de un modo mucho más particular y sensual de lo que estás acostumbrado. Se trata de una ventana diferente hacia un tipo de placer muy distinto del habitual.

En este tipo de práctica se le otorga una importancia crucial al tratamiento de los órganos sexuales masculino y femenino y, aunque no requiere de una desnudez completa, sí que es preferible que esta se suceda para lograr una experiencia lo más rica y completa posible.

Para comenzar un buen masaje tántrico es clave darle una gran importancia a la iluminación y a la música de fondo, es decir, al ambiente, para asegurarnos que este sea lo más relajado y propicio posible, y nos permita centrarnos plenamente en las sensaciones que vamos a experimentar sin distorsiones exteriores de ninguna clase.

Gracias a este ambiente deberemos conseguir una relajación total, imprescindible para disfrutar al máximo de nuestro masaje tántrico correctamente.

Tanto en su variante femenina como en la masculina, este tipo de prácticas viene a depararnos las sensaciones más completas en el plano sexual, sigue leyendo para descubrir todos sus secretos.

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¿Cómo se realiza?

En su variante masculina, la persona objeto del masaje deberá colocarse tumbado boca arriba y con las piernas abiertas, y con dos cojines, uno debajo de la cadera que eleve la zona pélvica y otro debajo de la cabeza para que puedan verse los genitales.

Gracias al uso de un aceite o lubricante conseguiremos que la experiencia sea perfecta; siempre utilizaremos un poco para favorecer nuestros movimientos y suavizar el contacto lo máximo posible.

Para el hombre comenzaremos con un masaje general y muy suave por todo el cuerpo, que servirá como preparación para lo que viene después, una manera de allanar el camino.

Después de esta introducción y, siempre con un poco de aceite masajearemos suavemente los testículos, la zona del hueso púbico situado encima de estos y, posteriormente el perineo, esa zona tan sensible para los hombres y que suele ser la gran olvidada en las relaciones sexuales. No os preocupéis chicos, el masaje tántrico le da la importancia que se merece.

Por último pasaremos a ejercitar el pene, con delicadeza y movimientos circulares en el glande, intentado mantener el placer pero sin irnos directos a la eyaculación, queremos que se disfrute lo máximo posible y el más tiempo posible, además así, dicha eyaculación será mucho más placentera.

Para el masaje tántrico femenino comenzaremos con un precalentamiento por todo el cuerpo, al igual que en el masculino.

Después de esto pasaremos a masajear los labios externos con los dedos índice y pulgar, en movimientos lentos ascendentes y descendentes, siempre haciendo la presión justa pero sin pasarnos, es decir con cuidado. Lo mismo haremos con los labios internos. Contempla como ella se relaja poco a poco y disfruta plenamente al mismo tiempo.

Por último centraremos nuestra atención en el clítoris, parte mucho más sensible que el pene. Apretaremos este suavemente, realizando movimientos a favor y al contrario de las agujas del reloj, y siempre preocupándonos de conseguir sensaciones lo más placenteras posibles sin lanzarnos a buscar el orgasmo cuanto antes. Este masaje se trata de buscar sensaciones distintas.

Ahora ya conoces los secretos del masaje oriental más erótico, no esperes para probarlo y descubrir así todo un mundo de sensaciones que te está esperando.

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