Candela: puta de lujo en Sevilla

Tardé un año, todo un año en decidirme a cumplir la fantasía que tenía desde que empecé a fijarme en esto del sexo a los trece o catorce años. Todo surgió cuando, con esa edad, estaba en una boda. Tras todos los festejos, toda la cena y demás, todos nos fuimos de barra libre a una discoteca. Yo no podía beber, ni quería beber, porque lo poco que sabía del alcohol era lo que veía en mis hermanos, como volvían a casa sin poder caminar.

¿Qué me motivó a desear una escort brasileña?

En aquella discoteca, bueno, más bien era un bar de uno de los primos de la novia (por eso pude entrar); en aquella discoteca había más gente además de los de la boda y allí pude ver bailando a una chica. Estaba con una amiga, las dos juntas, bailando, restregándose y moviendo sus traseros de una manera espectacular. Allí mismo me quedé perplejo viéndolas y solo imaginándomelas haciéndome cosas de esa manera… tuve una erección allí mismo, sin tocarme ni nada. Nadie se dio cuenta, fui al baño y limpié el estropicio y también juré que algún día me harían algo así a mí.

Han pasado diez años desde aquel momento y todavía no me he tirado a una brasileña y estoy decidido hacerlo. Hoy he decidido hacerlo. Ayer estuvimos con los amigos bebiendo y uno de ellos nos empezó a contar su viaje de Erasmus, estuvo en Italia y nos dijo que se había follado a muchas extranjeras. Que a alguna se había ligado pero que casi dos veces al mes iban a un sitio de lujo, donde podían tomar copas, bailar y tirarse a quien quisieran. A mí me pareció que era como un club de carretera de toda la vida, pero él decía que no… Da igual, la cosa es que él se sintió bien haciéndolo así que… ¿Por qué yo no? ¡Yo también quería hacerlo con una extranjera!

Pensé en esos clubs de carretera pero decidí pasar de ellos. Si, son más baratos, pero es como cualquier otro negocio, más barato implica peor calidad. Yo no quería eso, yo quería sentirme como cuando fui pequeño.

Mi escort brasileña

Así tras decidirme hace una hora llamé a esta agencia para contratar a su escort brasileña. Puff. ¡Qué pivón en la foto! En persona… tiene que ser…

Cuando me preguntaron qué servicio quería les dije que me bailara, antes de follarme y mientras lo haga.

Ya es la hora, miro al reloj expectante y cuando escucho el timbre sonar, voy ansioso. Al abrirla abro los ojos como platos y la invito a pasar mientras ella me seduce con su acento. Me voy al sofá y le pregunto que si quiere algo pero me contesta que no necesita ni música.

Comienza a desnudarse sensualmente, se pone de cuclillas y se levanta. Me muestra su culito y lo empieza a mover de una forma brutal. Le digo que no espere más, que venga mientras me bajo los pantalones y me pongo el condón. Ella, se sienta sobre mí pero no se la mete, me pone sus grandes tetas en la cara y yo comienzo a comérmelas. Tiene unos pezones grandotes y ricos.

De pronto me dice que soy su “papito” y que quiere sentir mi grande polla en su interior. Lo dice restregando su coñito contra mi pene. Yo le manoseo las caderas, los pechos, el culo… Le digo que quiero que empiece y ella… me obedece.

La coge y se la mete y sin más dilación comienza a cumplir mi fantasía. Empieza a botar lentamente, luego más y más rápido pero no como me habían follado antes sino como lo haría esa misma chica de mis sueños. Sus movimientos son brutales, rápidos… cambia de dirección constantemente y dios, como gime, ¡como gime!

Las cosas que me dice me ponen a cien.

Fernanda es nuestra escort de esta semana en Sevilla

Fernanda: Nuestra escort de la semana

La culminación con la escort brasileña

De pronto se detiene, me da la espalda, se sienta sobre mi polla otra vez. Y justo en ese momento comienza a moverse como lo hacen las profesionales, las famosas, las de los videos de Youtube… Puff. Lo hace más y más rápido, más y más rápido hasta que me obliga a gritar de placer.

Buaaa, ¡brutal!

Me llevo las manos a la cabeza por el brutal orgasmo y me relajo contra el sofá. Después echamos otro pero esa experiencia me la guardo para el siguiente día que os narre, mi primera vez con una escort brasileña.

 

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