Kanda, una escort en Sevilla oriental experta en masajes tántricosUn plan distinto, un plan exótico y atrevido. No quería follarme simplemente a una chica de compañía, quería algo distinto, una auténtica escort oriental, algo que no se prueba todos los días… en este país, ni en cualquiera de los países a los que he viajado. Lo más lejos que yo he ido ha sido a Francia y, claro, si lo que te dan morbo son las mujeres asiáticas… ¿Dónde voy a poder encontrar una?

Por eso me decidí a tener una experiencia con una escort oriental y, tras haberlo hecho y haber podido comparar con otras escorts de lujo… para mí no hay comparación. Me quedo con las escorts orientales, de hecho, con esta escort oriental repetí y repetí.

Escort oriental experta en masajes

No es que me dieran morbo per sé, es que siempre he pensado que las chicas orientales tienen algo distinto. Son tímidas, pequeñitas, tienen inocencia en su mirada, son delgaditas, guapas y parece que tienen un lado oculto detrás de esa fachada de niña buena.

Cuando vi la foto de la escort oriental que al final contraté, percibí que cumplía todas mis expectativas preliminares. Así que debía probarla para ver si cumplía todas las expectativas REALES, ya sabéis a que me refiero ¿no? Quería saber si podían ser salvajes como cualquier otra mujer.

Leí los servicios que tenía y pensé, joder, ya que pruebo a pasar un rato agradable con una puta oriental, ¿por qué no probar algo de la casa, algo de su tierra? Había oído mucho acerca de los masajes que son capaces de dar, que si masajean los pies, que si utilizan acupuntura o te pisan la espalda… Nunca había pensado en cómo sería realmente así que dije, ¡vamos coño, adelante!

Y así hice, me atreví y contraté sus servicios. Magníficos servicios ahora puedo decir.

Luisa preciosa masajista escort Sevilla grandes pechosAuténtica experiencia de masaje oriental

Fui hasta su casa y me sorprendió que todo fuera al estilo oriental. Parece una tontería pero no pensaba que me recibiría en una de esas batas finas, con música relajante para mis oídos, con la casa aromatizada… Yo solo pude pensar en si no tenía nada debajo de esa ropita.

Entré y me hizo una reverencia sin mediar palabra. Me hizo quitarme los zapatos y me hizo un ademán con la mano para que fuera hasta la camilla que tenía. Allí me senté y sin decir nada más comenzó a desnudarme mientras me observaba con su mirada virginal.

Tras tumbarme, sus manos comenzaron a masajearme la espalda. Todo en aquella habitación estaba para que me quedara muy relajado y así comencé a quedarme. Tras unos diez minutos del masaje de mi escort oriental, se me empezó a poner tontorrona y tuve que bajar la mano para recolocármela.

Ella me detuvo, bajó la mano y me la agarró mientras con la otra me empujaba el muslo para que me diera la vuelta. Me puse boca arriba y ella comenzó a trabajármela. Usaba las dos manos, por toda mi polla, por mis testículos… Agregó aceites y empezó a acelerar. Yo la miraba y ella me devolvía la mirada tímidamente. Eso hizo que me pusiera más a cien hasta que su magnífica maniobrabilidad hizo que me corriera.

No fue solo una explosión de placer, fue también una explosión de tensión. Fue como si todos mis males desaparecieran con ese orgasmo. Fue fantástico conocer a mi escort oriental, todos los meses la visito.

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